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Diario de una nueva guerra

Diario de una nueva guerra   2023 Agosto 4 Hace un rato que no escribo, desde el día en que murió Roberto.  Hoy me re-encontré, escuchando a Varela. A orillas del Danubio, de espaldas a la Época, viviendo en el Encanto... Es como un test para un Habanero. De milagro no nos encontramos los dos recorriendo las tiendas vacias. O quizás lo hicimos.  Uno solo nota a los famosos luego que son famosos. Una guerra con el tiempo. Hubo una cosa en Cuba que siempre le faltó a mi historia. Hoy me dí cuenta, entreteniendo mis oidos con las narraciones [ y a veces los gritos ] de Pepe Forte.  Varela notó lo mismo que yo, los dos hemos sido los arqueólogos de un experimento social, que, al menos en mi caso, sin darme cuenta.  Miles, literalmente, miles de veces yo salí de mi casa, atravesé el parque de San Juan de Dios [ al que le cambiaron la estatua], hasta el Ten Cent de Obispo, solo para detenerme frente a su puerta diminuta de cristal y aluminio, que antes de abrirla, pro...

una mujer llamada Lindura

 U na Mujer llamada Lindura ( el amor existe de muchas formas, incluso en la imaginación ) A sus 54 años, estaba parado frente a un callejón estrecho, torcido, con paredes embadurnadas de memorias para que al pasar se fuera arrepintiendo de su pasado, todo el camino hasta su muerte. Caminaba flotando sobre su salud admirable pero tropezando con sus esperanzas, que se esparcían como una nube de globos grises en el camino como anunciando tormenta. Con paso firme pero indeciso siempre que lograba tocar el suelo, se vestía con sandalias de Hippie, un pullover negro y un pantalón Jean psicodélico azul en el que se enfundaba cada mañana de un brinco a los pies de su cama. Como un invitado, deambulaba su vida con las manos en los bolsillos para llenarlos con algo, siguiendo por costumbre los trillos del tiempo, viéndolos pasar de a minutos, envuelto en el regocijo de empujar sus ganas montaña arriba, envanecido en el hecho de que le agobiaba menos que a los demás.  Su cuerpo lo sobre...

El arte de florecer

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 El arte de florecer La guerra : ese último recurso que nos queda cuando no nos podemos explicar ni a nosotros mismos las intenciones. Ah de ser pura y honda ansiedad saber que viene hacia ti el dolor, la injusticia, el desamparo. Ver como lentamente se te llena el alma de ese humo de hielo que es el miedo, moviéndose sigiloso por entre tus planes, misterioso, vaticinando el vacío, dejándonos sin futuro. Si nos pudieran matar a cada uno apretando un simple botón no habrían guerras que ganar ni tampoco gentes para pelearlas. La humanidad estaría en las manos del último que no alcanzó a ser suficientemente odiado por el resto. Pero solo hasta que él mismo sucumba en su soledad y termine apretando el botón de su propio destino.  Las guerras son nuestra imposibilidad de dejar que nuestro odio extermine aquello que no queremos, con presionar un botón; limpio, eficientemente, rápidamente, sin muchos remordimientos. Las guerras son largas y sangrientas por su esperanza natural de...

un hombre universal

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un hombre universal. también a la muerte le debemos la vida.  Tan misteriosa, tan despiadada, dueña de nuestros destinos, siempre al alcance de la mano como una compañera fiel, como la puerta de incendios. Tan segura, tan obstinada, tan inevitable. Lo peor no es que me acompañe como otra madre, vigilando por su chance durante todo el camino. Lo peor es que se lleva en su debido tiempo todo lo que uno quiere, a aquellos a los que uno aprecia. Nos roba su compañía, sus consejos, sus sonrisas y en el caso de un amigo que acaba de morir, se lleva hasta el consuelo.  Habrá que esmerarse para entender cómo la queremos tanto mientras más nos duele, porqué la deseamos más en nuestra desesperación y si acaso la soledad es su amiga inevitable. Pero siempre está ahí, como la sombra al otro lado de la luz, que te acompaña a donde vas aunque te sientas en la fortuna de tu medio día. No es la misma para todo el mundo, cada cual tiene la suya y a cada cual, lo mismo lo protege de sus fantasí...

la primera mentira

la primera mentira  ( remendado el 14 de Marzo 2022 ) Nota : Escribí estas ideas hace mas de cinco años para CE, pero nunca las envié al periódico porque luego de unos días de angustia, comprendí que podría yo lucir desagradecido. Es difícil criticar a los zapatos cuando te han calzado toda la vida.  Una noche de concierto en el Karl Marx, con media Habana esperando por un chance para entrar en la acera del teatro, me logré colar adentro saltándome la cerca oscura del fondo que daba al mar. Las entradas estaban todas vendidas desde hacían varios días y las que se revendían en la puerta aquella noche tenían precios injustos e impagables para mi bolsillo. Así que aquella noche le di la vuelta al universo y con un cable de micrófono en las manos y cara de grumete, logré colarme por la puerta de los camerinos y caminarle las tripas a aquel ingenio de ilusiones del que hasta entonces yo había sido solamente un espectador. Todos corrían de un lado a otro por la presión del último mi...

Yo y el planeta blanco y negro

 Yo y el planeta blanco y negro Es un planeta pequeño, así que a nadie se le podría juzgar de inocente por ignorar sus fronteras. Solo cuando se sabe que vivimos como hacendados, se entiende que hemos dividido nuestra casa en haciendas y fincas, donde todo lo que importa es mi subsistencia, sin pensar que sin ayudarnos unos a otros, no vamos a ninguna parte.  Hoy es el aniversario de aquel 11 de septiembre, que fue para mí una noticia lejana y que nunca pensé, tendría una repercusión personal en mi vida, 20 años después, que no son nada. Todavía me acuerdo, con mis botas de guerrillero y el ron comunista burbujeándome  en el estómago, despidiéndome de mis amigos de siempre en el aeropuerto. Entré en aquel avión sin apenas saber lo que estaba haciendo ni adonde iba. Solo les puedo contar, so pena de sobrevivir esta noche, que era el año 2001 y era Noviembre. Acababa de pasar un ciclón por la Habana, que amenazó con cambiarme los planes, pero tal parece que estaba escrito. ...

El museo de mis padres

El museo de mis padres. ( remendado el 28 de Septiembre/2021 ) Dicen algunos que nos estamos volviendo locos.  Aspirar a lo que uno quiere por todos los medios no es haber perdido la cabeza, incluso si nunca se pudiera alcanzar.  Son tiempos confusos y a veces tal pareciera con esos cartelitos de Consejo de Guerra, Insurgencia, Esbirros, Torturas, Desapariciones, estuviéramos reviviendo nuestra historia pasada otra vez. Esa que estuvo siempre allí, en los libros de la escuela, en las fotos de las paredes del museos, en aquellas historias que eran para mi ajenas y pasadas, historia. La historia de otros.  He caminado mi vida a pasos guiados sobre quienes fuimos, con plena ignorancia y desatención a como llegamos hasta lo que somos hoy. Sin entender, porque no lo viví, qué clase de pueblo nos sacó del colonialismo, corrompió nuestra república y nos hizo prisioneros de una ideología importada y fatal. Me he puesto en estos días a mirar nuestro pasado y me asombro de los años...